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28 ene 2010

Another story about innecesary travels

Quedarme encerrado en esas cuatro paredes no era una opción, y salir con esta calor, un suicidio, pero no hay nada en la fuckin' tv y no he salido en días, mi salud mental peligra, no necesité demasiadas excusas para salir, caminar por esta ciudad ya no es lo mismo, Santiago parece vaciarse o al menos eso pareciese, es demasiado temprano para ir a despertar a alguien, hasta para mí es temprano, espero tener la carga suficiente para deshacerme de gran parte del día, camino y camino y por más que quiero no encuentro ni un lugar donde echarme a escribir, por más que intento escribir, no sale nada de estos lugares, podría estar horas acostado en el pasto, evitando a los idiotas manoseandose en las bancas, contemplando lo raro que es el color verde en esta ciudad, pero no, prefiero el metro, tendre que pagar obligado cuatrocientos chilean pesos para al menos escribir literatura decente, no importa la estación o la dirección, es fácil reconciliarse con la ciudad, y el constante reciclaje de personas aporta descripciones fluidas, me siento en el suelo y luego de sortear unas cuantas miradas, empiezo a acumular ideas, más bien personajes, hay un loco con una polera de metallica enfrente, un hombre con facha de empresario, una joven con una mochila con chapitas anime, en fin, cualquier cosa que pueda encerrar una buena historia, odio los relatos autobiograficos pero ciertamente es imposible escribir sin que el maldito subconciente te guíe, poniendo locaciones y carácteres un tanto conocidos, el metro esta casi vacío, no hay nada que salte de lo cotidiano, personas leyendo libros de autoayuda, uno que otro con cara de descontento viajando a su trabajo, igual es temprano como para que suceda algo, entonces algo digno de escribir, un joven con cara de sueño sosteniendo lo que al parecer es un pastel, lo acompaña otra joven un tanto más alta que él con cara de venir de un gran reto, eso si que es extraño pero creo que puede serme útil, distorsionar la realidad al menos por un momento me permite olvidarme de lo aburrido que es quedarse en Santiago, seguire vagando, hasta encontrar algo interesante o encontrarme con alguien, lo que ocurra primero total, Santiago no es tan grande después de todo.

23 nov 2009

Relato ficticio con voz en off

"Aquella tregua no era más que un espacio temporal demasiado corto, disfrutaba, o eso creía, aquellos días como nunca, miraba el techo con total tranquilidad, era más bien un limbo dentro de aquellos turbios días que antecedieron a la calma, esas cinco semanas fueron psíquicamente agotadoras. Pero a pesar de tal goce momentáneo, tal quietud lo aburría, salío una que otra vez a reencontrarse entre amigos, riéndose casi efusivamente de sus masoquistas recuerdos, esta vez sin el poleron de cuarto puesto. Aburrido buscó entre los montones de hojas y dibujos extraños, cartas vampirezcas, recuerdos de EJE y anillos sin mucho uso, pero nada le parecio relevante, se dirigio a otro montón de cosas, si bien no eran suyas le pareció que como no tenía nada que hacer no perdería su tiempo, tenía todo el tiempo del mundo, había cuentas de luz viejas, cajas llenas de polvo, nada demasiado interesante, lo que sí le llamó la antención fueron esas pilas de cassetes regrabados, con etiquetas escritas a pulso y plumón. Sacó uno que decía Dylan y lo puso en la radio, aún conservaban una que reproducía cassetes, tal vez porque no tenían el dinero suficiente para comprar una nueva o les ahogaba el miedo a deshacerse de viejos objetos y recuerdos. Si bien ya había escuchado a Dylan antes, su padre lo escuchaba cuando aún era chico. Si bien nunca llego a entenderlo, ahora sabiendo ingles y con ayuda de un amigo que lo escuchó antes, escuchó tales canciones con tal detenimiento que le hizo pensar que ocupaba bien su tiempo, y así pasaron Like a rolling stone, Blowin' in the wind, Ballad of a thin man y otras que si bien no lo hicieron recapacitar sobre nada, tal vez Dylan quiso que fuera así, recordo una que alcanza a percibir en su memoria de niño, era The times they are a changuin' ahora ya traducida por sus años de enseñanza media, si bien el impacto de sus letras fue demoledor, sintió que realmente los tiempos estaban cambiando, quizás no como lo vio Dylan en aquellos locos años, pero aún así mantenía su fuerza. Se metío en el computador, envió unos cuantos e-mails, chateó con una amiga sobre cierta historia, y bajó unas cuantas canciones que puso en su reproductor de mp3, salió sin avisar y tomó la troncal, aún con la canción en los oídos, se encontro con un compañero de otro colegio y vio unas cuantas caras conocidas, incluso de dio el tiempo de observar a una joven, que por cierto no usaba chapitas, le dio cien pesos a un guitarrista con facha de universitario con carrera a medio pagar, y miraba a Santiago desde la perspectiva de una ventana, el asiento tenía escrito Somos Chile, tenía la mirada seria y fijada en un punto perdido entre los edificios que crecian en altura a medida que nos acercabamos al centro, pronto tendra que elegir y tomar decisiones importantes, nunca fue bueno tomando decisiones y de pronto esto. Bajó de la micro y empezo a caminar por aquellos paseos, observó a un grupo folklorico, se compro un helado, casi golpea a un mimo, donó otros cien para que una estatua de minero se moviera, paseo Ahumada, Euro, Providencia, se acostó en el pasto de una parque con toda libertad, ya no miraba pruebas, ni números, ni nada, quedaba poco para el final, tiempos están cambiando, se quedo un rato más converso con otra víctima de esta tregua, que casualmente también dormía por esos parajes urbanos, se quedaron allí tirados un buen rato, quedaban una semana y ninguno quería pensar en la prueba, él le ofreció una trufa que había comprado en una estación de metro, ella le dio su msn, ya que ninguno de los dos usaba demasiado Facebook, él tenia una polera a rayas, ella una palestina. Conversaron sobre lo que se les venía a la cabeza como si ya se conocieran, pero no era así. La tarde caía pero no les importo, dentro de unos días algo tendría que cambiar pero ninguno estaba seguros de que, prefirieron ignorarlo y seguir mirando al vacío de hojas, tirados en el pasto. Total no había nada que pudiera prolongar mejor esa tregua".

5 nov 2009

Mimo

De un día para otro lo despidieron y acabó vagando por Santiago, ya no era el mismo de antes. Entró al Metro aún maquillado mientras unos cuantos preguntaban callados el por qué de tal desgano, sonreía por fuera animándose incluso a perseguir a alguien, pero se sentía viejo, no veía el año en que todo acabara. Se paseo por Vicuña con su boina puesta, no se podía subestimar al sol, saludo incluso a algunas escolares que les extraño verlo por esos lados sin público, sin dinero, más aún les extraño aquella extraña sonrisa. Al llegar a casa, llamó a su madre, si bien le contesto, ella no escucho nada más que un ruido de fondo, aún tenía el maquillaje puesto, su casa no tenía muchos muebles reales, los imaginarios se le fueron embargados, poco a poco se fue sintiendo cada vez más extraño, simuló un sillón, se recosto en el y recordo aquellos días en que sus palabras eran lo único que tenía, aquellos últimos meses de enseñanza significaron mucho para él, siempre tuvo el miedo de olvidar a quienes lo acompañaron, de no hablarles nunca más, de separarse de aquellos quienes hicieron de aquellos tiempos, tiempos mejores que los anteriores, a pesar de aún tener su maquillaje sintió las ganas de decir unas palabras, pero tratos son tratos, y no podía inflingirlos, él quería que todo volviera a ser como antes, pero no se lo permitía ni el mismo ni el resto, debía continuar sonriendo a pesar de todo. Se miró al espejo esperando encontrar el valor para sacarse ese maquillaje blanco, mañana tendría que buscar trabajo al centro, quizás en Baquedano o en Ahumada, no tenía hambre ni tampoco estaba sin ganas de trabajar, sabía que el circulo circense lo ayudaría, pero aún asi se sentía solo, estaba aburrido de todo, estaba cansado de tener que buscar al conejo blanco, quería salir de toda esa locura, poco a poco empezaron a caer lágrimas de sus oscurecidos ojos, gota a gota la pintura empezó a salir lentamente de su rostro, no necesitó simular un pañuelo, ahí estaban sus manos, su rostro comenzaba a tomar color, como nunca lo había estado, entonces aquellas lágrimas de pena y soledad se conviertieron en lágrimas de alegría y liberación, si bien las cosas no serían como antes, su sobrepondría a todo eso y continuaría. Ya no tendría que simular, volvío a mirar a aquel espejo y por primera vez en mucho tiempo se dirigío la palabra a él mismo, "¿Cómo estas dijo?, esperando que el espejo le devolviera la respuesta como a muchas preguntas que se hizo cuando era joven.

31 oct 2009

Santiago's Afternoon

"Santiago is not London, is not NYC,
Santiago is Transantiago"


Vaya día, lo del Facetas no estuvo mal, el tener que ver los mismos rostros todos los días (bueno no todos, de Lunes a Viernes a dos semanas de extinguirse todo) no me decepciona en lo absoluto, Santiago no es gris decía una vez una anuncio de las zapatillas Converse y no creo que sea del todo cierto, ni tampoco los embarazos de hombres, ni los dulces-propaganda de los preuniversitarios. Nos dimos la media' vuelta, Santiago es genial, no paso ningún poncho así que no tuvimos que golpear a nadie. Santiago es masoquista, basta con echar un vistazo a sus salas de clases. Seguimos caminando, viendo autos, anotando patentes, huyendo de autoridad policial (chiste grupal interno), perdiendose en las calles, comprando trufas en el Metro Irarrázabal , conversando en el vagón, huyendo del calor, burlando al Fenómeno del Niño, entrando al Shopping Mall a tomar helados, dos café helados y un Sahne Nuss por favor, creo que el calor hace que la gente busque el artificial aire proporcionado por el aire acondicionado del Mall instintivamente para escapar del calor y luego al entrar la diferencia de temperatura los deja predispuestos para ser bombardeados por la publicidad de las grandes tiendas, así como Pavlov, el perro y la campana (ellos lo saben, sólo que algunos nos resistimos), la media' vola', pero nosotros sólo fuimos a tomar helados en honor a algunos ausentes con quienes no fuimos, hablando puras leseras, aprovechando la tarde, burlando al tiempo (y entre nosotros también ¿por qué no?), sacando fotos al póster gigante de Luna Nueva, espiando gente, comprar pan, cargar pases ajenos, hoy es Viernes, un día exageradamente festivo (para quienes celebrar el solo hecho de ser Viernes, noche de carrete), nosotros sólo tomamos helados, total al volver a nuestras casas todo (o casi todo) será igual, cambió la rutina, Santiago es el mismo a excepción de que aprovechamos bien la tarde.

6 oct 2009

Esta no es una historia de amor

"Esta no es una historia de amor" insistía firmemente como si el personaje de pelo largo y polera de Jack Daniel's sentado a su lado le respondiera, no lo hizo, no solía pensar en voz alta, pero bastaba dormir cerca de ella para escuchar todos sus secretos y historias porque ella era una de esas personas que no olvidan ni un detalle de lo que hicieron en todo el día, "esto no puede ser así" pensó para si misma evitando el error anterior, miraba al personaje al lado suyo cuya única semejanza con ella era que compartían la misma baranda en que apoyarse y en ese entonces en que le miro los ojos paso a ser de personaje a muchacho, no importaba cuanto hablara en voz alta, el potente sonido de aquellos audífonos de quince lucas creaba la muralla perfecta entre Led Zepellin y sus soliloquios, "esta no es una historia de amor" se repetía una y otra vez recordando a aquella persona a quien conoció hace no más de un tres meses a la cual invitó a comer un helado una vez, porque si no le hubiera sugerido él no le hubiera dicho ni una palabra, ni menos una invitación, pensó en el libro que le prestó una amiga suya, Crepúsculo, pero no le parecio encajar ninguna de las locaciones ni personajes, en Santiago no habían vampiros, o al menos eso pensaba hasta que supo, que aquella luz que tanto adoraba cuando era chica, quemó su frágil piel, el muchacho parecía notar las constantes cavilaciones de su fiel acompañante pero estaba inmerso en otros asuntos, pensaba en que le dirá a Catalina cuando se entere que ya no la quiere más, la miro una vez más, ella monologaba con ella misma y ella parecía responderle bruscamente a ella misma en una pelea eterna con ella misma, hasta que ella misma se hizo la ley del hielo, no era Catalina, de eso estaba seguro, pero algo tenía, ella luego de batallar se decidió sentarse en el suelo del vagón, habían pocas personas a esa hora, él imitando a su compañera se deslizo pulgadas, no, centímetros al lado de ella, no le gustaba el sistema de medida anglosajón, "debo dejar de pensar en ello" se le escapó a ella, hace tiempo que no hablaba tantas veces en voz alta, él escuchando tal comentario, no encontró más palabras que estas para acompañar tal intento de comunicación,"no pienses tanto" dijo él mirándola, pero ella seguía mirando en frente, "y como se supone que lo  haga" dijo firmemente ella, ambos mirando hacia delante, "o al menos piensa para ti misma" dijo él sin dejar aquella posición, "tú ni siquiera me conoces, cómo esperas que no piense que quieres... no no, no pienses que yo estoy tratando de...eso, tú sabes. Y cómo esperas que no piense eso", ambos se quedaron en silencio, esta no es una historia de amor de eso estaban seguros, ya las personas y la música dejaron de ser obstaculo, ni Catalina ni aquel joven de los helados detendría este díalogo inconcluso y desconcertante, en Santiago no había vampiros, pero si jovenes dispuestas a leerlos, Santiago no se medía en pulgadas, pero el metro seguía siendo el mejor transporte, ellos mantuvieron su vista a delante, "¿Esta no es una historia de amor?" dijo ella,"no, lo es" dijo él, por primera vez se vieron las caras y entonces ella le dijo "esa era para mi misma. Debes dejar de hacer eso. Y como se supone que lo haga. Solamente..." y en eso la puerta se abre y ambos caen de espaldas al andén, ninguno escucho el anuncio "Estación Vicuña Mackenna, precaución, las puertas se abren a lado izquierdo en sentido-dirección del tren".

28 sept 2009

Lunes perdido

El desayuno está en la mesa, no recuerdo haber escuchado tanto silencio alguna vez, la luz era clara pensé, iluminaba cada detalle olvidado en el apuro de mis salidas matutinas, los matinales me aburren, la radio aunque sea más pasable, satura mis oídos, me tiro en la cama y observo el techo, una alarma de auto distrae mi atención, mi mirada al vacío se dirige ahora a la ventana, los autos pasan con menos alboroto que en la hora punta, hay pájaros sí, nunca los había visto, los había escuchado en la madrugada una vez que no podía dormir recordé, había demasiada luz, demasiada calma, ahora me encuentro en el balcón, el sol no trae las mismas sombras que a las cuatro, en qué pensarán los suicidas antes de llegar al suelo, deben tener harto valor para hacerlo me dijo una amiga una vez que lo discutimos, para mi siguen siendo cobardes, mis ojos no soportaron tanta luz, volví adentro, hay tazas vacías y cuchillos a medio mantequillar en la cocina, el café no me animó demasiado, no recuerdo haber escuchado tanto silencio alguna vez era cierto, era como surrealista, el reloj avanzaba lento, me senté en el sillón, la tele estaba apagada de modo que en ella sólo veía la versión de tonos negros y grises mía, jugaba con mis manos esperando que el reflejo se equivocara, no lo hizo, eran las once y ventiuna, saqué un yogur del refri y me lo comí o tomé no sé, mientras ojeaba una diario viejo en la mesa, era el del viernes, pasé de las campañas políticas al espectáculo, del obituario a las historietas, todo me parecía repetido excepto claro por el hecho de no estar allá, deben estar aburridos allá pensé, acá la cosa es parecida, pero más lenta y eterna, en todo caso no me quejo, tampoco se quejan los pájaros, ni el silencio, ni la taza con café a medio tomar, ni las noticias que estan por empezar, ni la OEA y Zelaya, ni yo ni mi inconformismo, vuelvo a la cama, seré yo el perdido, miro, no, observo el cielo, y con cielo me refiero al límite entre suelo y el otro piso, la luz me obliga a cerrar mis ojos, aún sigo pensando que hoy es un lunes perdido.

13 sept 2009

El último truco del Mago

Una amiga me invitó al Euro, la verdad es que yo no soy de esas cosas pero igual la acompañe, en honor a la verdad yo no salía mucho, ni menos por aquellas tan famosas y concurridas calles, un día cuando era chico acompañe a mi padre a hacer una "diligencia" y pasamos por allí, recuerdo que habían mucha gente caminando, y muchas otras detenidas haciendo algo, había mucha música y ruido. Ahora las cosas parecen no haber cambiado, la crisis había golpeado fuerte, habían muchos músicos, humoristas, entre otros, y hasta los clásicos lustrabotas, habían muchos otros tirados, como en Plaza de Armas y muchos otros pidiendo dinero, más de alguna vez dí cien pesos a algún trovador que se lo mereciera en aquellos troncales (así se llaman ahora) llenos de pasajeros con cara de bajo sueldo y cesantía (¿por qué no?), bueno me había invitado mi amiga, así que en unos de esos paseos despúes de pasar una que otra huelga, mientras me contaba sobre una serie de anime, vimos un montón de gente reunida, mirando algo, ella le preguntó (ella es la que siempre pregunta) a una señora que ocurría.
-Disculpe, ¿qué es lo que pasa?-dijo mi amiga.
-Es un mago, está haciendo uno de sus espectáculos-dijo ella.
-¿Qué clase de espectáculo?-preguntó mi amiga. El mago estaba en la punta de un edificio.
-No se le entiende nada-dije, y de hecho así era, a esas alturas nadie podía escuchar lo que decía.
-Shh-dijo me dijo mi amiga. A pesar de estar en un lugar arriesgado, los Carabineros presentes no lo tomaban como un peligro, los magos saben lo que hacen, pensé.
Poco a poco el atento público se empezo a quedar en silencio. al igual que los otros artistas callejeros quienes taparon su paga, por si en aquella distracción alguien las sacará. El mago empezo a hablar.
-Llevo años sacando conejos de sombreros, los conejos se me han escapado. Llevo años adivinando cartas, pude haber adivinado los números del Loto y no estaría aquí haciendo estos espectáculos. Verán tengo familia y hace cuatro años que estoy sin trabajo, ya no se que hacer sin conejos, ni espejos, ya no hay respeto en estas calles...
El mago parecía estar un poco tambaleánte, los Carabinero ni se inmutaban, menos los economístas que por allí pasaban (a ellos no les llego tanto la crisis)
-...así que agradezco al público verdadero, de ese que siempre da aunque sea cincuenta pesos, que aplauden después de cada función, de ese que le pide a sus padres una moneda y terminan depositando sonrisas. Yo, ya no puedo seguir sonriendo, este año me ha ido pésimo...
Mi amiga me abrazo fuertemente (ella es más intuitiva que yo) como antes de mi operación, en ambiente estaba tenso, cada vez había más gente, atento a espectáculo.
...este es mi último truco, no se si darles disculpas o gracias...no espero que les guste el truco, ni que lluevan monedas.-termino de decir el mago, el silencio se apodero completamente del paseo, había gente en las ventanas observando, Santiago (o cierta parte de él) estaba paralizado.
-Ahí voy-dijo el mago, sus ojos estaban sacando lágrimas, pero no había miedo en su rostro. Se acerco a la orilla del edificio y se lanzó al vacío, voló durante unos segundos y ante el grito de la gente (mi amiga se refugió en mí) se estrelló contra el suelo, de manera estrepitosa, no habían conejos ni sombreros, no cartas ni flores ni pañuelos, sólo un cuerpo tirado en el piso. Lo había logrado, el mago había desaparecido frente a nuestros ojos.

11 sept 2009

Sótero del Río

Esta estación está hecha para sentarse y leer, pensé. Una razonable pared luego de la salida del andén en Sótero del Río, no sé si el arquitecto haya pensado igual. Me senté en la ya dicha pared, saqué un libro de Benedetti y me puse a leerlo, mientras los amantes se besaban y en una especie de pacto silencioso, yo no los molesté y viceversa. La gente bajaba en oleadas intermitentes, algunos me observaban, otros simplemente pasaban a mi lado, incluso alguien me preguntó dónde estaba la salida, pasaste y no me viste, bajaste por las escaleras mecánicas y te esfumaste de a poco, los amantes también se habían ido y una persona usó el teléfono público de al lado mío, a pesar de que escuchaba música no me gusta escuchar las conversaciones de los demás, así que me hice a un lado, las oleadas bajaron en cantidad de miembros, la hora de salida de los escolares había acabado hace rato, la persona en el teléfono parecía estar discutiendo, se le acabaron las monedas y se fue, poco después fue reemplazado por una joven que se sentó, parecía estar esperando a alguien, la gente no debe estar sola, aunque me estoy contradiciendo a mi mismo. Ya debería haber terminado el libro pensé, eran cuentos cortos, el libro me lo había prestado la profe de arte, se me vino a la mente aquellos ganadores de Santiago en cien palabras, de dónde sacarán esas historias que ahora que ahora salen en estaciones y vagones de Metro, tal vez alguno de ellos este observándome y memorizando las ideas para escribirlas luego. Veo la hora, no es tan tarde como pensé, llevo un poco más de la mitad del libro, los amantes se han ido, la joven también, los llamados interrumpidos por la falta de monedas también y tú no estabas allí. Tengo que irme ya era tarde, mientras una oleada bajaba, yo subía, como siempre lo ha sido, definitivamente Sótero del Río fue construida para sentarse a leer un rato.

9 sept 2009

Blackouts

Cualquier cosa que hubiera hecho habría tenido el mismo final. Me quite los audífonos para escuchar al hombre que entro en la 104 con una guitarra en la sus manos y una zampoña en sus labios, el tipo tenía talento pero se notaba el cansancio en sus ojos, su mirada. El repertorio fue lo suficientemente satisfactorio como para casi olvidar donde terminaba mi viaje, a media canción de Victor Jara quedé, tenía que bajarme en la próxima, busqué en uno de mis bolsillos algunas monedas sueltas o vuelto extraviado, saque cien pesos y me acerque sin pretenciones a una joven de buen aspecto que también observaba al hombre de la guitarra.
-Puede pasarle estos cien, que yo me bajo-dije.
-Yo también bajo aquí.
-Oh, bueno, gracias-dije. El hombre atento a la situación, seguía sin detenerse su canción.
Dirigiéndome a una señora que estaba sentada a lado de la puerta, le pasó los cien con el mismo objetivo anterior.
-Espera-dijo ella, estrechando su mano y pasandome cien a mí, para que ella también se los pasara al hombre.
-Se los entrega que bajamos-dijo ella.
Y así bajamos de la 104. Creo que conozco a esa joven, hay algo en su mirada, no se. Ella al contrario le era sólo un extraño que conoció gracias al mágico y perfecto sistema de transporte público. Éstas cosas no suceden en Santiago pensé, ella ni se inmutaba y seguía su curso, tenía que saber quien era, necesitaba inventar algo, no se. Me acerqué a ella.
-Disculpa, ¿Qué horas son?-pregunté.
-Emm...son las cuatro y cuarto-dijo ella.
-Gracias-dije y ella continuaba caminando, tenía chapitas en su mochila y escuchaba música. Estoy seguro que la he visto en otro lado.
Ella me recordaba un personaje de una película que vi ayer en el Cinecanal pero sólo recuerdo el rostro, de la película no me acuerdo absolutamente nada. Me sentía como un psicópata siguiéndola, no recuerdo haber hecho algo así antes. Me recordaba vagamente a una amiga mía, recuerdo que pasaba molestandome por algo que hacía, no recuerdo que era.
Al día siguiente la espere en el mismo lugar, hacía que leía un libro sentado en una banca. No apareció. Al otro día repetí la operación, nada. No aparecía por ningún lado, hasta que apareció, bajo de la misma micro, tenía un libro en la mano, parecía acercarse a la banca en que estaba, no sabía que hacer, entonces se sentó.
-Disculpa, oh, eres el de la 104...no te molesta que lea contigo-dijo.
-No, no. No hay problema-dije. Estuvimos un buen rato cada uno inmersos en sus respectivos libros. Tenía que cortar aquel silencio.
-Disculpa, te visto en algún lado antes.
-Emm, no sé-dijo ella-Tenía que juntarme con un amigo justo aquí.
-Ah, y aún no llega.
-No...él acostumbra a olvidar algunas cosas, desde que lo conozco tiene esas especies de lagunas mentales, bromeo harto con eso.
-Ah-dije, al parecer realmente no la conocía. Estaba haciendo el ridículo como siempre.
-Bueno tengo que irme, ojalá llegue tu amigo.
-Jajaja...si llegará no te preocupes-dijo ella.
Me fui con la mente un poco más despejada, ella continuaba riéndose extrañamente mientras me iba después de todo no era alguien conocido. Al día siguiente tenía que salir, tomé la 104, escuchaba música la micro estaba mas o menos llena, olvidaba lo que era andar en micro y casi se me olvida donde tengo que bajarme, iba a tocar el timbre, cuando una joven con chapitas en la mochila, toca el timbre, creo que conozco a esa joven, hay algo en su mirada que me recuerda a alguien.

12 ago 2009

Retrato de un hombre que mira hacia un lado de la ventana

De las muchas cosas que se podrían decir de mí, prefiero ser olvidado y recordado por las historias que nunca se escribieron, los rumores sepia, los chismes secos, los restos de una vida que nunca fue, será ni en todas sus conjugaciones verbales, miro a través de ese inocuo cristal esperando ver pasar las gracias, perdones y disculpas, oyendo por los rincones imperfectos de aquellas calles llenas palomas y descuidados transeúntes, trastornados, transantiago que nunca llegó, llegará y todas sus formas verbales. Viendo a través del cristal las delicadas formas de una ciudad construida en medio de un agujero frío y negligente, donde es fácil perderse y encontrarse, dormirse y despertar, vivir y vivir de nuevo porque sólo los cobardes se suicidan y sólo los muertos son cobardes, muertos vivientes dentro un cuerpo, almas encerradas en la trascendencia platónica y el mito de la caverna, estudiando cada pasó y detalle de tan triste lamento. Y en eso estoy, informando y relatando lo que veo, escucho e ignoro, sin decir mas detalles de mi persona, sin querer profanar es resquebrado orden de mis formas, de las muchas cosas que se podrían decir de mí, quiero que digan que además de lento, soy observador y lento, que olviden por un momento lo que soy y que dentro de los rumores sepia, los chismes secos y las formas verbales complejas e imperfectas, e inventen alguna historia sobre mi, que soy mafioso, mujer, escritor frustrado, vampiro, sonánbulo, mal bailarín, descuídado transeúnte, en fin, viendo a través de la ventana a mi lado, sentado y despierto, más vivo que dormido, más parado que muerto, jugando con las pequeñas cabezas que veo desde aquí entrelazándolas de palabras adornadas y frases bien hechas, cielos nublados, frases bien hechas, palabras rebuscadas y manzanas a medio comer, viendo la confusión de los objetos y de la construcción del frente, la construcción del sin sentido y del sentido perdido y confundido por los objetos y manzanas a medio comer, creyendo saber y no saber, riéndome de Sócrates, desafiando la psicología inversa, jugando con las pequeñas cabezas que veo desde aquí, esperando que alguna vez las historias que nunca se escribieron sean tan firmes y reales como el vidrio que me impide seguir pensando en otra cosa.

29 jul 2009

Like a Motion Picture

Quisiera despertar y creer que soy sólo un personaje más de una historia, despertar con una toma de mis pies y que lentamente avance hasta mi cabeza. Quisiera que al levantarme, empiece la música y que a medida de que me preparo para salir hayan tomas cortas de cada cosa que hago, no más de cuatro segundos cada una, ni más ni menos, entonces al salir, hay un plano de mi alejándome en la vereda, la cámara está estática y la música empieza a detenerse. Quisiera que tú fueras más que un personaje secundario, que mientras me dirija a una esquina, la magia del cine haga que estés del otro lado, una toma aérea mía y luego una toma tuya al otro lado de la esquina, tan normal y cotidiano como siempre, un breve silencio y después un semáforo cambiando a rojo, los tonos se vuelven sepia y ambos nos topamos en aquella esquina, nos observamos tú con tus ojos verdes, yo tranquilo, y no son necesarias ya la música ni la toma centrada, una panorámica ancha y luego cada uno por sus caminos, empieza a sonar una canción de Fito Páez, las primeras notas del piano y luego la imagen se divide en dos, dos espaldas caminando, un ligero giro en noventa grados y la cámara nos muestra caminando de perfil. Que bueno sería si la vida fuera como en el cine, o al menos que el cine fuera como la vida.

28 jul 2009

Personalidad / Copy Paste

Sentado en aquel andén de Metro se disponía a ver el constante reciclaje de personas que iban y venían, tomando nota en su cabeza psicoanlizantemente cada nuevo especímen salido de cada vagón, fijando su perdida mirada en los ojos, las manos, los libros de autoayuda, en fin, calculando cada movimiento, prediciendo casi perfectamente cada movimiento sin errar, mientras el torrente humano en hora punta avanzaba y la visión distorsionada ya por la multitud, las peleas y los continuos e ineficientes intentos del personal por alejar aquella masa de la futíl línea amarilla, conforme con su trabajo, se dispone a sacar una pequeña libreta azul y anotar lo relevante del día: "pareja tomada de la mano despidiendose, trabajador asteado, estudiante en cimarra solo leyendo un libro (subrayado)...". Su cara no decía nada, su historial tampoco sólo una especie de diario personal lleno de anotaciones y títulos: diciembre 2007, marzo 2008, julio 2008, septiembre 2006, abril 2009, uno que otro libro, una bolsita de chocolates hechos por una amiga, ya llegando de aquel viaje, entra a su habitación, saca unos clips de un cajón y del fondo del mismo, el diario, la bolsita y un cd sin nombre que pone en una pequeña radio, saca de su chaqueta la libreta saca una hoja y la anexa a al diario, a pesar de la aparente facilidad del trabajo, ya con cara de cansancio, se dirige al baño, mira su reloj, son las ocho cuarenta y uno y se lava la cara, se mira al espejo, y con su cara seria (común en él), se dijo: "pronto llenaré espacios vacíos que me faltan".

20 jul 2009

1969!

Ya acabadas todas las tareas, dispusieron de diez minutos para volver. Todo había salido bien, y la vista era asombrosa, se quedo un rato afuera contemplando la inmensa quietud del terreno, logró sentarse en el gris suelo a pesar de la baja gravedad, y estuvo pensando un buen rato, demasiado rato al parecer, se había quedado dormido, inmóvil en aquel lugar por al menos tres cuartos de hora, cuando despertó, vió algo que lo dejaría perplejo y lo obligaría a hacer la mayor carrera de su vida, corrió o más bien intento correr hacia aquel lugar, con una mirada de horror observaba como el módulo lunar ya se elevaba por el alto firmamento, alejándose cada vez más de él. ¿Cómo lo habían dejado allá?¿Por qué lo había dejado a él?, dejándose caer lentamente al suelo, se quedó en silencio, mirando el alto cielo, mirando aquel planeta que alguna vez fue su hogar, muy dentro de sus pensamientos, olvidaba que aquella hazaña era una de las mayores del hombre, lo único en que pensaba, era en cómo lo había olvidado, pensaba en su familia, en su hija, en cómo hará la NASA para encubrir el error y conseguir un doble de él haciendo la mayor farsa de la historia de la humanidad, pero algo opacaba todos aquellos pensamientos, era la soledad y el vacío, el silencio, el total silencio de la situación, quieto y sereno dio unas vueltas por el frío satélite, definitivamente nunca sera encontrado. Cansado de tanto andar, se dispuso a esperar lo inevitable, tratando de romper el silencio empezó a cantar una canción de los Beatles, acostado en suelo entonó los primeros acordes de Across the Universe, mientras poco a poco su oxigeno se acababa, no había nada mas deprimente que un astronauta sentado solo, a la merced de sus pensamientos, absorto en la profundidad de los paisajes y de libre de todo aquello que llamamos "humanidad", lejos ya de las guerras, el hambre y la pobreza, lejos de sus propios pensamientos, la canción ya terminaba al igual que sus últimos alientos-Nothing's gonna change my world, Nothing's gonna change my world, Nothing's gonna change my world, Nothing's gonna change my world.

14 jul 2009

Antimaquinismo

Tan pronto se dio cuenta de su error, recogió aquel artefacto de suelo, destruido ya por el impacto, cientos de piezas de indescifrable mecánica se encontraban en el piso. La desesperación no tardo en llegar, que el sujeto en vanos intentos por unir cada pieza, terminaba destruyendo parte de la misma, nada podía hacer. Negación, Ira y Negociación pasaron de un solo golpe. La depresión llegaba, y sentado en aquel cruel suelo observaba mísera y minuciosamente cada pieza, con un odio reprimido, un recuerdo de compra-venta satisfecho y una mirada profunda y reflexiva a aquellos pedazos inertes, nada había en aquellos ojos vacíos, ni nada funcionaba o quedaba del aparato. Sumiso en sus pensamientos y limitado a parpadear y respirar casi tan mecánicamente como el objeto y desprendido de aquel impulso consumista y capitalista, se libero y respiro hondo, era la Aceptación, y en un repentino arranque de razón, tomó cada objeto que encontró y empezó a lanzarlos por todas partes. Un extraño silencio se apodero de la habitación, y atravesando un mar de desechos se dirigió a un mueble y buscó una pequeña caja escondida entre sus cosas, de aquella caja sustrajo una cierta cantidad de dinero, y saliendo de su departamento, se dirigió a comprar una guitarra, contento y triunfante.

4 jul 2009

Julio

I.
Empieza Julio.

II.
Las mariposas mueren y caen, la lluvia oxidó los viejos columpios, la tregua de las mascarillas no silenció por un momento, la carga psicológica y física de los meses y días, cuyas cansadas manos acarician tu cabello, mojado por la lluvia.

III.
Con tristeza de vagabundo y una atmósfera infectada, terminan los días, días acortados por la obscura noche invernal, tan cortos como los paseos y caminos, más aún a tu lado, donde las palabras se hacen innecesarias y el silencio frío nos obliga a refugiarnos en siniestros ministerios, altas torres con figuras aladas golpeadas por el viento y el frío y la quietud de tus ojos que sólo saben mirar atrás, a los meses cálidos de tierna infancia y recuerdos vívidos de los días buenos, los malos.

IV.
El juegos frío de los meses, las miradas de ausentes de los falsos dioses, los caminos divididos de mi existencia camussiana, tenue indiferencia de minutos, horas y semanas, ahora llenos de calles inundadas y niños jugando en la tierra, tierra golpeada por el tiempo y el egoísmo, esperando terminar, su eterna abulia.

V.
La espera pesa, la desidia de mis palabras frente a las tuyas, frágiles e indolentes, esperando terminar o más bien empezar un capítulo de una historia arrastrada por las semanas y finalmente sellada por una cruel despedida de mayo, y un inoportuno y rápido junio, vivo y enterrado, saturado por un aire tardío de aguaceros y silencios perpetuos, nada más que el sonido de tu voz encajonada en los rincones de mi mente, en las esquinas de una ciudad fatigada por la influenza y la rutina mortal.

VI.
Las mariposas vuelan, sin defensa alguna esperando caer y romper la teoría del caos, la impredecible espera.

VII.
Empieza Julio y sólo espero volverte a ver.

18 may 2009

55,4 Fahrenheit / Weird rain

Mi cuerpo fue encontrado tirado allí, tengo recuerdos vívidos de aquella noche, si los autos no hubieran hecho tanto ruido, te hubiera dicho algo más que un adios y un abrazo, la lluvia y la necesidad de comprar un cigarro a esas horas hicieron una cadena de eventos que llevó a lo que estoy ahora, muerto, que desperdicio de vida fue sin duda, de una juventud quebrantada por las historias de amor tristes, el rock pesado y las pastillas, de una temprana demencia y un trastorno bipolar (de ahí las pastillas) y noches de insomnia, la noche comenzó como todas hacía frío y la lluvia caía inquebrantable sobre Santiago, la tienda estaba cerrada, las ambulancias tardaron en recoger mi cuerpo, debí haber tomado el troncal pero los recorridos son tales laberintos de los que ni Escher podría haber salido, Santiago no es una ciudad para caminar de noche, ya los últimos vagones de metro pasaban, me dirigí a la estación, parecía haber ocurrido un accidente (tal vez fue un indicio) en la esquina, así que cruce al frente, nunca en esta vida me he desviado para/con el resto, cuarto medio fue el mejor año de mi vida, el resto fue demasiado largo y lento como para disfrutarlo como el resto, podría decir que me pilló desprevenido, muchos rostros, cada uno tan cambiante a su propio modo y velocidad (tal vez avance demasiado lento, demasiado tarde) desviando sus cursos, sus vidas, llegaba casi a la Estación de Metro, hubiera querido que la despedida hubiera sido más larga, un auto a toda velocidad quizo evitar el accidente y se salió de la pista me pilló desprevenido (otra vez), caí sobre la vereda, inerte y en silencio, no hubo accidente más que el mío,hubiera querido que la despedida hubiera sido más larga.

20 abr 2009

O lo que sea que es ahora

Hoy desperté y me di cuenta que era de noche, ¡rayos!, ¿Cuantó he dormido?, me dije a mi mismo, mire el reloj eran las 23.00, era imposible, si me había acostado a las 2.30 anoche, cómo podría haber dormido tanto, perdí un día entero, con una tremenda desesperación empiezo a rememorar lo que había hecho ayer, o lo que sea que es ahora, salí a encontrarme con alguien